sábado, 24 de junio de 2017

Castigo:



Pude ver a través de la oscuridad de tus ojos y tu sonrisa dibujada con malicia los acompañaba, tan juguetona y necesitada de juicios incomprendidos. Ni un susurro podría haber roto aquel momento de abstracción donde pude ver la ira que florecía en tu mirada, aquella que me hacía temblar de miedo, aquella que evitaba que no me siguiera allá donde iba, ni siquiera en sueños, eso era lo peor. Quería evitar necesitarte a pesar del pánico que provocabas en mí, de la tristeza que evocabas en mi interior y la sensación de inseguridad que podía contemplar mientras permanecía amordazada con la cabeza gacha y mirando mis manos manchadas de la sangre que emanaba de los cortes que me hiciste hacía unas horas en ambas muñecas.

Sabía qué hacías en la habitación contigua, no era muy difícil de adivinar. Intentaba respirar pero no podía hacerlo con normalidad, me habías roto un par de costillas y era difícil inhalar aire normalmente, te habías convertido en mi peor pesadilla. Esperaba no estar cautiva entre tu rabia y tus increíbles ansias de matar, de sentir la sangre correr hacia el suelo, pudiendo observar ante tus ojos que podías por fin ser libre. Lo que no podía entender todavía era por qué continuabas haciéndome daño, sin matarme, me dabas latigazos cuánto querías y eran más fuertes y frecuentes cuando te sentías enfadado o frustrado por algo que te había ocurrido, lo sabía simplemente, aunque no me lo dijeras. No sabía por qué empecé a sentirme tan atraída por ti que tan solo quería verte bajar por esas mugrientas escaleras con el cinturón que siempre me hacía gritar; el hecho de que me hubieras amordazado no facilitaba las cosas.

No podía hablar, ni sonreír, ni siquiera mirarte a la cara por temor de que pudieras hacerme más daño, quería permanecer el máximo tiempo posible viva, como es evidente. Recuerdo que, cuando nos conocimos en aquella taberna a las afueras de la ciudad, querías meterme mano y me negué a ser tu posesión, a andar con un desconocido que no quería otra cosa que mantener relaciones sexuales con todo lo que se moviera, el decirte que "NO" me costó bastante caro, es algo que permites que pague cada día de mi vida. Intento concentrarme en momentos felices que he pasado con mis hermanas, sobrinos, familiares en general... para no volverme completamente loca, para no preguntarme de forma constante qué es lo que me atrae tanto de ti, que me maltratas o que me prestas más atención que las personas que me rodean. Me siento tan sometida que jamás hubiese pensado en llegar a este punto, a estar sentada en una silla sucia y manchada de mi propia sangre intentando en todo momento luchar por mi propia vida.

Nunca dices nada, pero no tienes que hacerlo. Tus ojos negros muestran tu inexpresividad, lo que indica que no has tenido sentimientos ni esperemos que los tengas; eres antisocial aunque intentas mantener la normalidad por todos los medios posibles para no levantar sospechas de ningún vecino y mucho menos de la policía; te satisface que las víctimas griten, te excitas con solo pensarlo y crees que masturbándote delante de ellas van a sentir algo por ti como nadie lo ha hecho con anterioridad; mataste a tu familia en cuanto tuviste oportunidad porque no soportabas los constantes maltratos que te producían, te sentías una paria y decidiste salir por la puerta grande; tus labios finos y apretados muestran tu determinación ante las situaciones, que sabes perfectamente por qué haces lo que haces, nadie te tiene que pedir explicaciones; tu cabello negro echado hacia atrás es capaz de transmitir esa prepotencia que fluye en tu interior, ese machismo que hace que controles cada situación en la que te encuentras; y, ese cuerpo tan cuidado, es porque crees que va a quererte alguien, eres incapaz de controlar tus impulsos y terminas matando todo lo que tocas. No es difícil leerte, lo difícil es permanecer sentada en un lugar tan lúgubre como este e intentar convencerte a ti misma de que algún día podrás salir de aquí, mientras cada noche amenazas con meterme el cañón de esa preciada pistola que siempre llevas en el cinturón y que muestra tu seguridad, en mi boca para alertarme de que, en cualquier momento, apretarás el gatillo sin importar nada más que tú mismo.



Escrito por: © Laura Perelló Sanz.

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miércoles, 10 de mayo de 2017

Meg:



Imagino a una chica que compartiría mi vida,
Como todos los soñadores tienden a hacer,
Su rostro que siempre evoca en mi memoria,
Tierna como el mar, sensible como el amanecer.

Caprichosa como el viento,
Inestables como la lluvia,
Tan espontánea como el café,
Misteriosa como el mar,
Soñadora como un atardecer…

No hay posibilidad de poner fin a este punto de vista,
Cuando la historia recién tiende a nacer,
Parece que nunca llegaría a su final,

Cuando el sol solo brilla a través de su sonrisa,
Construyendo un camino estable y fuerte para caminar,
Para estar en la pobreza y en la riqueza
En la salud y en la enfermedad,
Para amar y cuidar… Tener y mantener…

Hay una casa que se desprende entre medio del monte,
Es un lugar que siempre me ha gustado de niño,
Pueden faltarle un par de clavos, unas tablas, y una mano de pintura,
Pero es un lugar soñador, entre el campo verde, un aire libre y puro…

Si usted me permite el atrevimiento,
Caminaremos de la mano por el campo de cebada,
Soy un hombre difícil de superar cuando algo me propongo,
¿Señorita meg, toma mi mano esta mañana?

Yo le prometo que con el sudor de mi frente,
Voy a hacer difícil de reemplazar,
Cuando no tenga otra opción que sonreír con el amanecer,
El ruido del mar… y el sabor de tu piel…

¿Dime, señorita meg?


© Pablo Pais

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miércoles, 8 de marzo de 2017

Perdido - Parte 1:


Introducción:

Esta es la primera parte de algo que podría resultar intrigante, sorprendente y misterioso, algo que a todos nos encanta leer de vez en cuando, ¿verdad? Fabio y yo os traemos una conversación mediante teléfono móvil entre dos personas que no se conocen en absoluto; una de ellas, debe guiar a la que está perdida en ese lugar donde ha despertado y sin tener idea de lo que ha podido ocurrir a su alrededor. La guía está algo temerosa por lo que le pueda ocurrir a ese joven que pasea por esos lugares nuevos para sus ojos, intrigada por lo que pueda encontrar y angustiada por si ese lugar fuera el último que él vería, así que, elige estar pegada al teléfono en todo momento. ¿Haríais lo mismo?

Aquí os lo dejo, que lo disfrutéis, lectores:



- Hola ¿Hay alguien ahí?
 - ¿Quién eres?

- No sé dónde estoy, ¿puedes ayudarme a salir?

- ¿Qué es lo que ves a tu alrededor?

- Muros. Estoy en un enorme pasillo de ladrillos rojizos, con unas tenues luces desnudas enganchadas al techo por un simple cable eléctrico. Al final del camino solo hay oscuridad, ¿Debería seguir?
- Sí, puedo ayudarte a salir.
- ¿Puedes ayudarme? ¿Es que conoces el sitio?
- Mira hacia atrás, ¿qué ves?
- De acuerdo, dame un momento. Hay una puerta de metal oxidada, no se abre, parece que está atascada.
- ¿No tienes nada a mano que puedas usar para abrirla?
- Aparte del móvil que tengo en la mano, no tengo nada más, ni mi cartera. Un momento. Tengo una llave en el bolsillo del pantalón, pero es muy pequeña, no creo que abra esta puerta.

- Sigue hacia adelante, quizá encuentres algo que pueda ayudarte.

- De acuerdo, no veo más opciones. He llegado a una bifurcación. El pasillo de la derecha baja y me trae el olor del mar, por el de la izquierda se ve una luz al final, ¿qué camino debería elegir?

- Ve por la izquierda, es el que me da más confianza.
- Bien, no me gustaba el otro camino, las paredes estaban húmedas y verdosas. Este camino es más cálido en cambio, cuanto más me acerco a la luz, más calor hace, ¿Debería seguir?

- Claro, aunque hazlo con cuidado. No sabemos con qué puedes encontrarte al llegar al final de ese camino.

- El pasillo da a una habitación. En el centro hay una enorme hoguera, de ahí proviene la luz y el calor, hay una mesa y una silla en una esquina, encima de la misma hay un plato con comida; en el lado opuesto, hay un armero de madera con unas pocas armas, desde la entrada no lo puedo ver bien, creo que me acercaré a ver si puedo conseguir algo con lo que defenderme, aunque ver la comida me ha recordado que tengo hambre, no sé qué hacer.

- No sabemos de dónde ha salido la comida ni qué podría contener, no te aconsejo que comas, quizá alguien lo ha puesto ahí a propósito. En cambio, coge algunas armas, podrían servirte de ayuda en un momento dado. ¿En la habitación ves algo más de utilidad?

- La hoguera me impide una mayor visibilidad, cuando entre podre ver más cosas. Acabo de llegar al armero y solo hay una espada sin filo, pero lo bastante pesada como para poder romper algún hueso, me la llevo. Ahora puedo ver un poco más de la habitación. Hay una puerta de madera y a su lado un enorme armario, el calor de la hoguera me está dando sueño y no sé por qué presiento que no sería un buen momento para dormirme, debería salir de aquí, aunque el armario me intriga, ¿Y si hay algo interesante dentro?

- Abre el armario poco a poco, quizá haya algo o alguien detrás. Sé cauto.

- Vaya, es un buen armario, grande y resistente, pero parece un poco quemado. Voy a abrirlo... Hostia puta, ¡qué susto!

- ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?

Si, tranquila. Espera que me baje un poco el pulso. Había un muerto dentro del armario, casi se me cae encima. Dentro del armario no hay nada más, solo estaba el cadáver, ¿lo registro?

- Sí, podría tener algo que pudieras usar en los bolsillos de los pantalones o en la chaqueta, si lleva. Coge todo lo que puedas, a él ya no creo que le importe demasiado. El hecho de que haya un cadáver en ese lugar, me inquieta…

- Muy bien. ¡Qué mal huele señor! La ventaja es que el calor lo ha momificado pero la muerte que tuvo no tiene pinta de haber sido agradable, lo han vaciado por completo, no tiene ningún órgano interno. Bueno, pues lleva encima un mechero, una hoja de papel y una botellita de algo, parece cerveza pero el tapón esta lacrado con cera, me lo llevo todo y salgo ya de aquí, si paso un par de minutos más, me desmayaré.

- Respira profundamente, no dejes que todo ésto te domine. Además, no creo que éste sea buen momento para desmayarse, así que, busca una salida y lárgate de ahí, que haya un cadáver en esa habitación no inspira confianza.
- Soy ex marine, sé controlarme, pero el calor de la hoguera es demasiado fuerte, saldré por la puerta que está al lado del armario. Vaya, escaleras de caracol, ¿subo o bajo?

- ¿Notas algún olor en particular?

- A parte del de la madera ardiendo que tengo detrás, no. Espera, escucho algo pero no sé si viene de arriba o de abajo, voy a asomarme un poco. No veo una mierda, no hay luces ni para subir ni para bajar, creo que debería coger un madero de la hoguera y usarlo como antorcha, ¿que te parece la idea?

- Me parece bien, pero ve con cuidado.

- Ya la tengo, ¿qué hago, bajo o subo? Un momento, oigo pasos, vienen de abajo. ¿Me espero a ver si es otra persona o subo las escaleras?

- Esperarte sería arriesgado, quizá sea el que le sacó los órganos al cadáver. Sube las escaleras y escóndete.

- Muy bien. Llevo lo que parece una hora subiendo y ésto no termina, me noto las piernas cansadas, pero ya no escucho los pasos, creo que voy a descansar un poco antes de seguir.

- Me parece bien, llevas un rato caminando. Intenta buscar un lugar recogido donde nadie pueda descubrirte y descansa, sí.

- He llegado a una especie de rellano, hay un balcón y una puerta de madera maciza. Por el balcón entra una corriente de aire fresco, creo que voy a asomarme para despejarme un poco, aún estoy un poco mareado por el calor de la hoguera, ¿que opinas?

- Muy bien, pero recuerda que no deberían descubrirte.

- Iré con cuidado. ¿Dónde diablos estoy? No se parece en nada a mi ciudad, ni a ninguna que haya conocido, ¿qué está pasando aquí?

- ¿Podrías describirme exactamente lo que ves?

- Un bosque y montañas recortadas sobre un cielo rojo, no parece la tierra, está todo muy oscuro y no puedo ver mucho más, pero oigo voces, parecen de personas, pero no suenan como tales. ¿Qué demonios está pasando? Espera, vuelvo a oír los pasos y no me da tiempo a escapar, debo enfrentarme a lo que sea que sube.

- Deberías escapar, podría ser cualquier cosa...

                                                                                  
¿Deseáis que continúe?

                                                                                   Escrito por: © Fabio Nunes Batista
© Laura Perelló Sanz.

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lunes, 27 de febrero de 2017

TAG: Canciones

Muy buenas gente, después de tanto tiempo sin publicar y con muchos borradores en mi haber, he decidido hacer este TAG de canciones, solo para que me conozcáis un poco mas, debéis saber que me encanta el heavy metal, el reggae y algunas cosas más, disfrutad gente.


1. CANCIÓN FAVORITA: Dentro del metal hay muchos estilos pero el que a mi en verdad me apasiona es el Black Metal, por eso mi canción favorita es: "Her Ghost in the Fog" (Su fantasma en la niebla) del grupo Cradle of Filth.





Aquí os dejo el enlace por si tenéis curiosidad.

Esta canción marco un antes y un después en mi vida, bueno en realidad fue todo el disco, que es simplemente brutal, pero gracias a este grupo me sumergí en las vertientes mas brutales del metal. Que decir de la canción, una instrumental sublime y su cantante es simplemente increíble, con todos esos cambios vocales, recomendadísima.

2. CANCIÓN QUE MAS ODIO: Bueno no es una canción en realidad es un estilo, el Reggaeton, lo siento por si alguno de mis lectores les gusta pero no lo soporto, es superior a mi, yo os respeto por escuchar ese estilo, pero también os pido que respetéis mis gustos, gracias.

3. CANCIÓN QUE TE PONE TRISTE: En realidad ninguna canción me pone triste, pero si tuviera que elegir una seria esta: "Lejos de Ti" de Saratoga.


Aquí el enlace.

Esa intensidad en la letra, ese dolor que transmite, esa pena por estar lejos de la persona que amas, es todo tan doloroso y esta canción así te lo demuestra, una letra preciosa, una buena voz y una mejor instrumental, no puedo decir nada mas, si queréis saber de que hablo mejor escuchadla.

4. CANCIÓN QUE TE RECUERDA A ALGUIEN: En realidad aquí no es una canción, es un grupo Slipknot. Grupo que llegue a aborrecer pero que gracias a esa personita tan especial me ha vuelto a gustar, y como son tantas las canciones que me recuerdan a ella y tengo que elegir una elegiré la mas famosa, "People = Shit".


Aquí el enlace a la canción.

He decir que este grupo tiene temazos, pero esa persona tan especial para mi sabe mas que yo sobre el grupo, gracias pequeña por volver a hacer que me guste.

5. CANCION QUE TE PONE FELIZ: Mmmmm esto es dificil, cancion que me hace feliz, veamos aquí sería algo reggae, algo como el grupo Stony Skunk y su canción "Ragga Muffin".


Aquí el enlace a la canción.

Reggae coreano, creo, te mete el buen rollo en el cuerpo y te dan ganas de bailar, cuando me encuentro chof esta es la cancion que suelo escuchar, os la recomiendo encarecidamente.

6. CANCIÓN QUE TE RECUERDA A UN MOMENTO ESPECÍFICO: Aquí no va una cancion va un grupo y su disco, The Offsping y el disco fue el segundo que sacaron Smash y de ese disco elegiría la cancion "Self Esteem".


Aquí el vídeo

Debo decir que fue con este grupo donde me metí de lleno en el metal, si lo se es punk rock americano y que, hay que empezar de alguna forma y yo tendría 18 años mas o menos no lo recuerdo, de lo que si que me acuerdo de de que queme la cinta de tanto escucharla, cuando quiero recordar momentos escucho el disco, sigue siendo increíble.

7. CANCIÓN CUYA LETRA TE SABES PERFECTAMENTE: Mmmmm esto igual resulta ofensivo para algunos pero, yo tuve una época oscura, muy punk y una canción que me aprendí y aun recuerdo es la de Akto Vandaliko - "A Nuestra Querida Benemerita".


Aqui el enlace a la cancion

Época de borracheras y porros, fines de semana alcoholizados y cantando canciones a pleno pulmón por la noche, asqueado de la autoridad, la canción lo dice todo.

8. CANCIÓN QUE TE HAGA BAILAR AL INSTANTE: Llegamos a un punto complicado, yo no soy muy de bailar, pero si que hay una cancion que me hace moverme nada más empieza "Barbed Wired Metal" del grupo Elm Street.


El enlace a esta obra maestra moderna del metal.

Bueno a ver que decir de esta canción, potencia, ritmo, buena voz, lo tiene todo es un grandÍsimo temazo muy escuchable.

9. CANCIÓN QUE TE AYUDA A DORMIR: Bueno aquí llegamos al punto crítico, por que, yo me duermo con cualquier cosa, pero si tuviera que elegir me tiraría por el grupo Kambrium (lo he descubierto recientemente) y su cancion "Abyssal Streams".


Enlace a la canción.

La combinación de las voces, el ritmo de la música y su épica, es la nana del metal, hasta mi sobrino de dos añitos se duerme escuchándola, creo que con seo está todo dicho.

10. CANCIÓN QUE ESCUCHAS EN SECRETO: Jajajajajajaja esto va a ser divertido, esto es algo que no sabe nadie, ni mi pareja pero la canción que escucho en secreto es "Price Tag" de Jessy J.


Enlace para esta gran canción.

Lo primero que me gusta es que habla del dinero y del daño que nos hace, eso me llamo la atención, después de escucharla me encanto el ritmo y la voz de la cantante me termino de convencer, una gran cancion con un gran significado.

Y por ahora lo dejo por aqui, como todos sabeis el tag es mas largo pero yo no tengo mas tiempo para escribir, ire actualizando la entrada segun vayan pasando los dias, gracias por leernos y seguirnos, espor que lo encontreis interesante.


                                                                                   Escrito por: © Fabio Nunes Batista





sábado, 14 de enero de 2017

Alejados:



Te seguía con la mirada, preocupada por si estabas bien. Tan solo veía tristeza en tus ojos, la cabeza gacha denotaba que estabas bastante desanimado y falto de un hombro al que llorar debido a lo solitario que parecía este lugar a pesar de todas las personas que habían en él, tus labios finos no eran capaces de esbozar ninguna sonrisa, aunque hubiera venido a verte, aunque estuviera aquí para ti. Te sentaste enfrente y pusiste tus manos sobre tus rodillas, algo nervioso y tenso, no levantabas la mirada por nada del mundo, te conocía y sabía que sentías vergüenza y que no soportabas aquello que habías hecho, la culpa absorbía cada parte de tu ser y te estaba consumiendo.

- Eh... mírame - miré con aquellos ojos castaños que siempre pertenecieron a tus agradables sonrisas. El cansancio se vislumbraba en todas tus facciones, algo que esperaba, dadas las circunstancias - No tienes por qué esconderte de mí.

- Lo siento mucho - pude ver que estabas totalmente arrepentido por lo acontecido, comprendí que eras una víctima más de la sociedad -.

- ¿Cómo estás aquí? - te pregunté, te encogiste de hombros. Tenías un varios moratones en la cara, así que, por mucho que no dijeras nada, sabía que no lo estabas llevando muy bien - Sé que es una tontería preguntarlo, pero...

- Te preocupas, lo sé - te levantaste y te acercaste a mí con las esposas puestas, algo que me provocaba una tristeza embaucadora, me sentía echa polvo al verte encadenado de aquella manera -.

- Ven aquí - te abracé tan fuertemente como pude, pero los agentes que habían alrededor nos apartaron rápidamente, querían evitar cualquier paso de mercancía o de armas que pudieran pasar los presos, era entendible pero tan solo quería abrazar a la persona que más había querido, nada más -.

Te apartaron de mí con tanto ahínco que no pude hacer nada por evitarlo. Llevabas encarcelado unas dos semanas y ya empezaba a ser algo insoportable, nuestra casa estaba totalmente vacía, como es evidente, y tan solo podía ir de visita una vez al mes. Te condenaron a cinco años por haber sido engañado por tus compañeros al robar en una de las fincas más ricas del barrio, te dejaron a ti las bolsas con todo lo que habían sacado de la misma justo en el momento en el que apareció la policía. Esas personas no tuvieron en cuenta los daños colaterales de sus actos, ni siquiera tú imaginabas que los que llamabas amigos te traicionaran de aquella manera, era realmente injusto y terminamos pagando las consecuencias mientras ellos estaban de rositas en la calle.

Salí corriendo de allí una vez hubieron cerrado las rejas que separaban a los reclusos de la sala de visitas. Volvías a agachar la cabeza, estabas tan abrumado y necesario de supervivencia para permanecer en aquel lugar que no podía aguantar las lágrimas, salían a borbotes desde dentro de mí, no podía creer que aquella situación tan injusta nos persiguiera de esta manera. No podía creer que cada día que pasaba no pudiera verte al lado de la cama, cada vez al despertar estaba la habitación vacía y tu sonrisa desaparecía en el aire, intentaba hacerme a la idea pero era mucho más complicado de lo que parecía.

Fui hablándote en voz alta aunque no estuvieras, he llegado a pensar que me estoy volviendo totalmente loca. Nuestras fotos parecía que me hablaran, veía tus ojos en todas partes, soñaba que tu cuerpo se acercaba al mío y se fundía, con una necesidad imperiosa de tenernos por fin. Sabía que ésto pasaría en unos años, que volverías a mí, que tendría la oportunidad de abrazarte, besarte y tenerte conmigo hasta que se terminaran nuestros días, hasta que las estrellas del firmamento se apagaran. Necesitaba que todo volviera a la normalidad, que esta pesadilla fuera tan solo eso, una... 

- ¿Diga? - cogí el móvil nada más sonar, interrumpiendo mis pensamientos más profundos hacia ti. No esperaba la noticia -.

- ¿Es usted Rose Durmand? - asentí, no sabía de qué iba aquello, empezaba a preocuparme al oír aquella voz profunda y seria al otro lado del teléfono - Llevamos buscando a su marido durante horas, no está en ningún rincón de estas rejas y quiero saber si usted le ha visto.

- ¿Me está diciendo que se ha escapado de la cárcel? - estaba asombrada, no esperaba que ocurriera aquello. Sabía que estaba desesperado, pero no creía que fuese capaz de escapar -.

Mientras seguía hablando con aquel hombre que ni siquiera se identificó, oí la puerta de entrada, sonó fuertemente. Apareciste de repente, tu mirada se encontró con la mía y dejé caer el teléfono, no me importaba nada más que tenerte conmigo, justo como había querido durante estos horribles días de distancia obligada, de desesperación constante de no verte a mi lado cada vez que despertaba, de preocupación por no saber si estabas bien en aquel lugar del que saliste, el que te llevó hasta mí. No te pregunté nada, nos acercamos rápidamente el uno al otro y el beso que llevábamos tiempo aplazando debido a los agentes que nos apartaban constantemente en cada visita, nos fundimos como nunca antes, aquel había sido nuestro momento y mi sonrisa quedó colapsada por las luces de policía que había fuera.

- Tienes que esconderte - te dije rápidamente, no podía permitir que te encontraran ahora que te tenía conmigo por fin -.

- ¿Qué vas a decirles? - estabas tan desesperado que tus manos temblaban - No quiero meterte en ésto, no debería haber venido, necesitaba verte, yo...

- Solo... - te di un beso suave para tranquilizarte conforme escuché el timbre de la puerta sonar de forma bastante insistente, tenía que entretenerlos - Sal por detrás y procura que no te vean.

Por fin me hizo caso, así que, cuando lo vi salir por ella, me acerqué a la puerta lo más serena y tranquila de lo que fui capaz, fui a clases de interpretación cuando era pequeña, sabía mentir demasiado bien, estaba totalmente segura de que no notarían nada en absoluto. Al abrir, les miré de arriba a abajo, eran los típicos policías gordo y delgado, llevaban una linterna y las luces del coche parpadeando sin parar, llevaban el asunto con mucha seriedad, pero yo permanecía impasible masticando el chicle que me había puesto en la boca antes de abrir para meterme mejor en la situación y el personaje.

- Qué pasa - dije con total indiferencia, como si aquella intrusión ocurriera muy a menudo -.

- Evan Dolween se ha escapado de la prisión en la que estaba encarcelado, ¿usted es su novia o algo por el estilo? - me dijo el delgaducho, parecía ser el sabiondo, pero no iba a darle esa satisfacción -.

- Algo por el estilo - le dije, mostrando mi indiferencia de la misma forma que al principio, sin cambiar ni un ápice - No está aquí.

- Si pasa por aquí, avísenos, por favor - me dejaron una tarjeta para que les llamara en el caso de que viniera, no se creerían que lo haría, ¿verdad? -.

- Claro que sí - les cerré la puerta en las narices sin siquiera pensarlo -.

Me di la vuelta y me dirigí hacia el jardín de atrás, oí a los policías que gritaban tu nombre, me invadió la preocupación y salí corriendo hacia donde imaginé que estabas, esperaba que te hubieras ido lejos de nuestra casa pero no pudiste dejar de preocuparte por mí y te quedaste por los alrededores, uno de los peores errores que pudiste cometer. Vi cómo salías corriendo sin parar cuando te avisaron de que si no frenabas en seco te dispararían, me miraste y seguiste corriendo, preferías morir que seguir en aquel lugar, el beso que compartimos fue una despedida, muy dentro de ti lo sabías pero no querías preocuparme, siempre pensando en mí...

Dos disparos te traspasaron, grité tan fuerte que casi se me cortó la respiración, no podía ver cómo morías, no podía simplemente observar cómo el amor de mi vida se despedía de mí con una mirada templada y complaciente en la que me decías que me querías sin tan siquiera abrir la boca, siempre me transmitiste lo que sentías en tus adentros sin palabras, tan solo con gestos, con caricias y con una tranquilidad que iluminaba mi camino, ahora no sabía qué haría sin ti pero iba a permanecer en el lugar que durante mucho tiempo compartimos, manteniendo nuestros recuerdos muy presentes y a los policías que te dispararon en el punto de mira para castigarlos por llevarse lo más preciado que tenía en este mundo, sabrían lo que es una mujer cabreada cuando le arrebatan lo que más quiere.  


Escrito por: © Laura Perelló Sanz.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

LA VIRGINIDAD SE PERDIO EN LA EDAD MEDIA

Bienvenidos a otra trepidante aventura de... perdón, la televisión hace mucho daño, jejeje.


Bienvenidos una vez más a este nuestro blog, hoy toca un poco de risas, y si el titulo de la entrada es para captar vuestra atención, esta puesto así a propósito. Vamos a ir con unas imágenes que merecen ser comentadas, por lo absurdas que son, adelante la primera.



Di que si, las casas se pintan a domicilio o no se pintan, tu imagínate la escena, llegas y preguntas perdone el presupuesto para pintar mi casa y que te digan "claro caballero díganos como es su casa y nosotros le preparamos el presupuesto y lo mas importante, vamos a su casa a pintársela".


Uuuuh que pasa ¿que hay pintores que utilizan poderes místicos para que las brochas pinten a distancia? Yo eso tengo que verlo, un momento voy a llamar a tooodos los pintores de las paginas amarillas a ver si alguno me pinta la casa sin venir a verla.




Fíjate tu que ahora ya no se necesita experiencia para trabajar, solo necesitan que seas mujer y obedezcas, esto me recuerda a la época franquista, o mejor aun a los musulmanes y sus leyes donde el rabo manda y la mujer siempre tiene que hacer lo que el rabo mande. Seria algo tal que así:


- Hola mujer.

- Hola mi amor.
- Quien te ha dado permiso para hablarme tan amorosamente - dice el rabo.
- Perdonadme esposo mio.


Bueno no sigo que ya sabemos que pasa luego, noticias en los periódicos, telediarios y símiles, con noticias tan interesantes como "Rabo mata a su mujer después de apuñalarla", "Rabo dice que fue ella la que se cayo encima del cuchillo", "La autopsia indica trescientas veinticinco puñaladas", "Joder si que se ensaño la mujer con el cuchillo" (esta ultima noticia es de un periódico controlado por rabos).




Si muy lógico, gracias por avisarnos, cada vez que vayamos a pasar por ese paso a nivel esperaremos una hora para estar seguros de que después de que pase el primero no estará un segundo agazapado detrás de los matorrales para atropellarnos en cuanto pisemos los raíles, seria algo así como un perro puñetero, se esconde y cuando pasas a su lado te ladra para asustarte, pero esto es mas grande que un perro y si te pita yo creo que lo único que ves es o a San Pedro mirando su libro de Vip´s o al tito Luci que te espera, lo dicho cuando vayáis a pasar esperad bien no sea que os asuste un tren graciosete.





Vaya por dios, ¿y si alguna sale mal?, nunca se sabe que fotocopia es la rebelde y en vez de fotocopiarse como un currículum, o una orden judicial ella sola se convierte en la fotocopia de un culo peludo y desagradable. Parece que en esta tienda las tienen bien enseñadas y salen todas iguales, pero yo temo que en realidad no son fotocopias si no clones de lo que tu llevas, pero la iglesia dijo que clonar era pecado, y estas fotocopias idénticas dan eso que pensar, no se que cada uno saque sus propias conclusiones.



Me ha quedado totalmente claro, muchas gracias por la información, lanzare el cadáver que llevo en el maletero un poco mas adelante, no vaya a ser que me denuncien por incumplir un cartel, señor el mundo no es normal...





Vaaaaale y que idiomas son esos en los que se habla es español, ¿el murciano? con sus picoesquina y sus esto que lo que eh, o el asturiano, el andaluz, el gallego, el vasco, diooooos que me lo explique el tío del cartel, yo solo conozco una forma de hablar español y es que se habla en España. Así que querido amigo si no te importa venir a decirme que idiomas hablas de español te lo agradecería y ya si me das clases entonces ya...




No a las criticas, no a los comentarios absurdos, no respires, no vivas, no vayas al baño, no salgas de tu casa, no, no, no... que facil es prohibir.




Ya veo lo que pone detrás, "cansado de ser gordo y feo? sea solo gordo, cirugía estética" no es mala táctica, un gimnasio y una clínica de cirugía estética juntos en un mano a mano, uno te convierte en un armario de siete puertas y en el otro te ponen la cara de George Clooney, pera que puedas comprar una Nespresso sin que te miren mal.





Y estos los he dejado para el final, a mi lo que me sorprende es el precio del periódico, eso de que mueran tres al ser asesinados es normal, si te matan te mueres, pero siete dolares, pesos o chapas de cerveza me da igual es mucho dinero, igual las hojas del periódico están hechas de himenes de vírgenes, es lo único que se me ocurre para tan disparatado precio...



Y la segunda no necesita ningún comentario no? bueno solo uno, ese gobierno admite que roba y te lo pone en cartelitos para que lo sepas y no te quejes, meeeh nos vamos a la mierda señoras y caballeros.



Y bueno aquí termina este momento de risas sin par, ya sabéis que nuestro correo esta al final del blog, podéis mandarnos lo que queráis que nosotros lo publicaremos con mucho gusto, un placer que nos leáis y a pasar un buen día.


Escrito por: © Fabio Nunes Batista

martes, 15 de noviembre de 2016

Sueños:



Los sueños nos pertenecen y son vivas imágenes de lo que deseamos con todas nuestras fuerzas, son cosas que queremos que ocurran, que terminen siendo parte de nuestras vidas y que lo que soñemos sea tan único como especial para nosotros y nuestro alrededor, lo que ocurre es que despertamos de nuestro letargo para encontrarnos con la desagradable realidad. Nos topamos con un montón de personas con sus teléfonos móviles hablando encarecidamente como si les fuera la vida en ello, otras hablando entre ellas con un entusiasmo sin igual y que no muestra esfuerzo alguno al hablar de sus cotilleos varios; también están los típicos que escupen al suelo o se pasan el día echándole el humo del tabaco a los demás sin remordimiento alguno, cosa que me repele.

Llamé a la puerta que estaba deseando llamar desde que me había levantado por la mañana, con ansias, entusiasmo y desesperación por lo que podría ocurrir, pero siempre siendo increíblemente positivo. La decepción fue aumentando conforme me daba cuenta de que nadie abría la puerta, así que, decidí sentarme en las escaleras de aquella joven, pero como esperaréis con lo que acabo de deciros, nunca llegó. Estaba tan contrariado como disgustado, siempre había estado observándola desde el otro lado de la calle, cómo bajaba aquellas escaleras con una elegancia que no había visto anteriormente quizá por los padres adinerados de los que había salido, con aquella sonrisa que solía dedicarle a la chica que solía recogerla con el coche para llevarla a clase con ella, sus cabellos castaños ondeando al viento y aquel cuerpo esbelto siempre adornado con las mejores tallas. Pensaréis que soy un mirón, un espía que no tiene derecho a meterse en la vida de los demás, pero algo me decía que aquella joven no era como las demás y desde ese momento decidí observarla para confirmarlo, a lo cual, no me equivoqué en absoluto.

No he sido una persona con mucho dinero, ni siquiera tengo un duro, pero lo único que digo es que es mucho más importante ser uno mismo que tener todo el dinero del mundo. Nada importa si no eres feliz, si no tienes a esa persona con la que compartirías tu vida a pesar de las dificultades y si no empatizas lo suficiente con los demás como para comprenderles. Pensaba que nada de aquello sería importante, soñaba con que las personas valoraran mucho más a alguien por quién es que por su dinero, pero me equivoqué de lleno, algo que solía ocurrir bastante últimamente. De hecho, esto lo comprendí al cruzarme con aquella joven unos meses después, resultó que cambió de domicilio, a un chalet mucho más grande que el que ya tenían, parecía que siempre les sobraba el dinero. Decidí probar suerte, quizá improvisar. Me giré y la llamé por su nombre.

- ¡Elissa! - se giró hacia donde yo me encontraba, contrariada -.

- ¿Cómo sabes mi nombre? - me preguntó, con aquella voz tan dulce y suave - No nos conocemos, que yo sepa.

- Bueno, tus vecinos me lo dijeron cuando vi que no estabas - su cara fue de completo horror, pensaba que la estaba acosando pero intenté remediar el error por todos los medios posibles - Una de mis cartas terminó en vuestro buzón, solo quería encontrarla y tuve que preguntar a vuestros vecinos, dado que, vosotros no estabais en casa, al parecer.

- Vaya, no sabía nada de esa historia - sonrió, parecía una joven de lo más tímida, algo que se podía ver perfectamente en sus ojos - Tengo que irme.

- Oye, mañana por la noche hay una función en la ciudad. Iba a ir solo, pero podrías acompañarme si... - no terminé la frase, me estaba analizando de arriba a abajo desde mis desaliñadas zapatillas hasta mi cabello algo enmarañado y deshecho debido a las prisas de aquella mañana -.

- Tengo planes, lo siento - salió corriendo, como si lo que le hubiera dicho le hubiera ofendido y me sentí bastante mal por ello, tampoco había sido mi intención -.

Durante los días que prosiguieron, me sentaba en una esquina para verla pasar con aquellos vestidos tan planchados y bien cuidados, sin manchas ni desgastes en las puntas, era una chica perfecta, a decir verdad pero estaba seguro de que ella no se había dado cuenta. Había intentado varias veces acercarme a ella, habiéndome vestido mucho más interesante, más moderno, incluso mucho más limpio de lo que suelo ir pero nada de eso funcionó, era algo difícil la mujer. Al menos, pensé algo mucho más inocente de lo que en realidad pasaba.

Ya no encontraba las palabras para dirigirme a ella, así que, me pasaba los días soñando con ir a tomarnos un helado y charlar de las tonterías que se acontencieran en ese momento, tampoco me interesaba mucho más en esos momentos, tan solo conocerla y pasar unos días con ella, darle la oportunidad de conocerme como nadie lo había hecho e intentar que las cosas fueran diferentes al menos para mí, que mis sueños pudiesen hacerse realidad por una vez en la vida, que tampoco era mucho pedir.

- Me gustaría saber por qué me rechazas de esta manera si ni siquiera me conoces - le espeté una noche nada más verla bajar las escaleras de su casa para tirar la basura. No parecía sorprendida ni asustada, era como si ya me hubiera visto otras veces esperándola fuera -.

- ¿De verdad quieres saberlo? - preguntó con un tono algo molesto, como si supiera que la respuesta no iba a gustarme. Asentí, por supuesto - Bien, resulta que los Adwell estáis en el nivel más bajo de la sociedad y yo soy una Dogtinni, estoy en las esferas más prometedoras y adineradas. Como comprenderás, no puedo estar con alguien como tú - volvió a mirarme de arriba a abajo con asco, algo que me sentó francamente mal seguido de aquellas palabras punzantes y con tan poco sentido del cariño, había sido demasiado cruel, tampoco me merecía aquellas palabras -.

- ¿Y desde cuándo la sociedad nos marca con quién deseamos estar? - le pregunté, más tranquilo que una pascua, quería que pensara por un momento en aquellas palabras que había espetado antes para que se diera cuenta de que nadie debe decirnos con quién o no debemos relacionarnos seamos ricos o pobres porque nada de eso importa -.

- Desde siempre, es una tradición - esta vez respondió con una voz más dudosa, e incluso, quebrada -.

- La riqueza no marca el que tengas que ir con personas ricas, ni el ser pobre el que vayas con personas pobres. Todos somos personas, tenemos sueños, metas que alcanzar y un montón de cosas por hacer, nadie es esclavo de esta sociedad para llevar a cabo este tipo de tradiciones absurdas - siguió mirándome con fiereza, no entendía la fuerza de mis palabras, ni siquiera la entonación que utilizaba, tenía la mente demasiado nublada como para ver la importancia de los sentimientos - Recuerda que somos humanos, no robots.

No esperaba volver a verla después de esta conversación, es más, soñaba cada noche con que apareciera de un momento a otro en la puerta de mi casa para mostrar algo de interés en un joven que hubiera dado todo por estar con ella. No sabría explicar lo que sentí al ver pasar los días y no encontrarla ante la puerta, el no volver a acercarme a aquel chalet donde aguardaba a que su amiga la recogiera y al no volver a ver aquellos cabellos castaños que me tenían tan enfrascado.

La realidad es esta, no podemos cambiarla por mucho que queramos. Lo que sí podemos hacer es soñar, aunque eso signifique dejar que otros nos atraviesen con una daga y te rechacen por ser una persona pobre. Jamás entenderé por qué la sociedad está tan ligada a tradiciones absurdas que ni ellos van a poder mantener en un futuro, dado que, sus hijos se irán modernizando y necesitarán otras cosas, al igual que la sociedad irá cambiando al mismo tiempo y pedirá nuevas cosas de las personas que la forman. Soñar es gratis, por supuesto, pero cuando se hace realidad termina siendo un regalo; quizá te pases años soñando para que un día aparezca esa persona y llame a tu puerta unos veinte años después para decirte aquello que esperabas, aquello que tus oídos anhelaban, aquellas voces que permanecían en tu cabeza y que te volvían totalmente loco.

- Siento molestarte a estas horas, pero vengo a decirte que tenías razón cuando me dijiste todo aquello hace unos años en el porche de mi casa - Elissa bajó la mirada, ahora con ojeras, con el cabello mucho más corto debido a la edad y las muchas arrugas que habían aparecido en su rostro - Lamento haberte rechazado en su día, pero no entendía qué estaba ocurriendo.

- Puedes pasar, si quieres - le ofrecí a aquella ya no tan joven mujer que poco sonreía, pero que era posible que pudiera conseguirlo - Lamento el desorden, pero mi hija ha traído a mis nietos y no han dejado de dar bandazos por aquí - sonrió algo incómoda -.

- Debería irme - estaba bastante inquieta, quizá se incomodó al hablar de mi hija y creería que estaba casado, pero ese barco ya zarpó hace mucho tiempo - Pareces...

- No estoy casado, ni mucho menos. Ella no era la mujer con la que quería compartir mi vida, tan solo estaba esperando a la adecuada - me miró tan fijamente que pensé que de un momento a otro alguno de los dos bajaría la mirada, pero no pudimos -.

A veces, la realidad está de tu parte, algo tarde pero te hace un favor cuando lo necesitas. Los sueños son realidades en nuestra imaginación, son imágenes que nos muestran quiénes queremos ser, en quién queremos convertirnos y cómo ha cambiado nuestro interior a lo largo de los años. Somos meros constructores de nuestras mentes, terminamos aprendiendo muchas de las cosas que nos hacen como somos y tenemos una imaginación que nadie pensaría anteriormente que podríamos tener. Soñamos con que salvamos el mundo, con que aprobamos el examen más difícil del semestre, e incluso, que la mujer con la que quisiste compartir tu vida desde hace tanto tiempo apareciera delante de tu puerta para decirte aquello que sentías desde el principio.

Soñemos y hagámoslo una realidad.


Escrito por: © Laura Perelló Sanz.

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